Nuestra Fe (Pag. 1)

I. La Santa Trinidad

  • Dios el Padre: Creemos que sólo hay un Dios verdadero, permanente y eterno, de infinito poder, sabidurí­a y bondad. El es el Creador y sustentador de todas las cosas visibles e invisibles. Unidas en la Divinidad están tres personas de una misma sustancia y poder; el Padre, el Hijo y el Espí­ritu Santo.
  • Dios el Hijo: Creemos que a su debido tiempo, Jesús el Cristo, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo se encarnó y vivió entre los hombres, enseñando la mas pura verdad haciendo los milagros mas sorprendentes y beneficiosos. Que su Divina persona, anunciada por los profetas y descrita por los Evangelistas y Apóstoles es real y propiamente el mismo Dios, asignándole por medio de los autores inspirados cada unos de los atributos esenciales de la Deidad, siendo uno con El que es llamado Dios, Jehová, etc. Que El es también, en consecuencia de su encarnación, el Hombre perfecto y en ese hombre o humanidad, moro corporalmente la plenitud de la Deidad; así­ que su naturaleza es doble–divina y humana, o Dios manifestado en carne.
    Creemos que Su humanidad se deriva de la bendita virgen Maria a través de la energía creativa del Espíritu Santo, de tal manera que las dos completas o perfectas naturalezas, es decir, la divina y la humana están unidas en una persona, nunca divididas, de tal forma que es Cristo totalmente Dios y totalmente hombre, quien sufrió verdaderamente, Fue crucificado y sepultado para reconciliarnos con Su Padre y ser un sacrificio vicario, no solamente de los pecados de comisión pero también del pecado original o heredado.
    Además creemos que al tercer dí­a después de su crucifixión y sepultura, Jesucristo se levantó de los muertos y tomó nuevamente Su cuerpo con todas las cosas pertinentes a la perfección de la naturaleza humana, con la que ascendió al Cielo y está sentado a la diestra de Dios, como mediador hasta la consumación de todas las cosas.
    (Lucas 1:27, 35; Juan 3:16; Hechos 4:12).
  • Dios Espíritu Santo: Creemos en el Espí­ritu Santo, la Tercera Persona de la Trinidad, que procede del Padre y el Hijo como verdadero y eternal Dios, de una misma sustancia, majestad y gloria con el Padre y el Hijo. El es omnipresente y eficientemente activo en y con la Iglesia de Cristo, convenciendo a1 mundo de pecado, de justicia y de juicio y guiando a toda verdad (Juan 16: 8,13; Hechos 15.8 -9).

II. Las Sagradas Escrituras

  • Creemos que las Sagradas Escrituras constituyen el Antiguo y Nuevo Testamento, son la inerrante e inspirada Palabra de Dios (ll Tm 3. 16-17) y contienen la total revelación de la voluntad de Dios para el hombre en lo que concierne a todo lo necesario para nuestra salvación. Cualquier cosa que no sea parte o pueda ser probada por las Escrituras no será considerada un articulo de fe (2Pd 1:20-21).

III. Agencia de Libertad Moral

  • Creemos que en el principio el hombre fue creado en justicia y verdadera santidad, sin ninguna imperfección moral o ningún tipo de tendencia al pecado, pero con el derecho divino de escoger, libre para permanecer o caer y por tanto moralmente responsable. El hombre cayó de su estado original y se volvió corrupto en su naturaleza transmitiendo su flaqueza a toda su descendencia.
  • Además creemos que el hombre, aunque posea la experiencia de perdón y la santificación, puede caer de la gracia y a menos que se arrepienta de sus pecados y sea limpiado de su naturaleza pecaminosa, estará sin esperanza y eternamente perdido.

IV. Pecado Original o Heredado

  • Creemos que el pecado original o depravación es esa corrupción en la naturaleza de cada humano naturalmente engendrado de la semilla de Adán El hombre es continuamente inclinado al mal. (Gn.6.5; Rm. 5:12-18). La Escritura incluye a todos bajo pecado ( I Jn. 1:8; Rm 5:12) por lo que la promesa de salvación por medio de Cristo es dada a todos los que creen (Apoc. 22:17; Jn. 3:16 ). Dios no perdona el pecado original en nosotros mientras este exista, aunque se encuentre suprimido después que perdonó los pecados de comisión. El pecado original continuará en la naturaleza del hombre hasta que sea erradicado o destruido por el Bautismo con el Espíritu Santo ( I Jn. 1:9, 3:8;
    Hechos 15:8-9 ).

Continúa…